Cuando se habla a los estudiantes de gramática, normalmente fruncen el ceño, no parece que les guste. Pero siempre acuden a ella cuando no saben cómo construir una frase, cuando no recuerdan cómo se hace una forma verbal o cuando tienen que prepararse para un examen... Cambia el “porqué”, pero el “para qué” es siempre el mismo: encontrar respuestas.
Es por este motivo que la gramática es un lugar ordenado, un sitio al que el estudiante acude para encontrar las respuestas y explicaciones ordenadas, claras, completas. A diferencia del manual de lengua, donde por su naturaleza didáctica, los contenidos están distribuidos siguiendo un principio comunicativo.
Pero para que la gramática pueda comunicar con el estudiante, ha de tener determinadas características, veamos algunas de ellas inspirándonos en las cuatro máximas de Paul Grice (ya que hablamos de que el libro comunique con el estudiante).
La prima máxima es la de calidad: No digas nada que creas falso o para lo que no tienes pruebas. En nuestro caso implicamos que el texto no debe faltar a la precisión o veracidad en favor de la simplificación. Es decir, no deberíamos dar una regla a un estudiante de nivel A1-2 simplificada que luego tengamos que corregir o desmentir en niveles posteriores.
Sigamos con la máxima de cantidad: No des más información de la necesaria ni tampoco menos. Es decir, la gramática debería dar la información necesaria en cada momento para cada estudiante. Si se da poca información la respuesta no será satisfactoria; si se da demasiada información creará confusión en el estudiante. Una explicación para un estudiante de nivel A1-2 no podrá ser la misma que la que necesita un estudiante de nivel B1-2 y al contrario.
La tercera es la máxima de relevancia: di cosas relevantes. La información nueva que doy ha de estar conectada a la anterior, ha de ser coherente. También aquí la gramática, si quiere ser útil para el estudiante, ha de respetar esta máxima. La información ha de estar conectada, da nueva información que se basa en la anterior, en lo ya conocido.
La última es la máxima de la modalidad: evita expresiones oscuras, ambiguas y sé breve y ordenado. La gramática puede caer en el error de usar terminología demasiado compleja para el estudiante, expresiones que no son del todo accesibles. Quizá explicaciones demasiado complejas (no por capricho, sino porque el argumento es complejo) para el estudiante.
Por algunas de estas características, una gramática de español que para el profesor es ideal, seguramente no lo sea para el estudiante; o una gramática de ELE para un italófono no es ideal para un anglófono. Pensando en esto, Sanoma / Lang está a punto de publicar una nueva gramática de español “Gramática Actual” que respeta estos principios: da la información adecuada (calidad), ajustando e indicando qué partes son para un nivel A1-2 o B1-2 (cantidad), que se basa en lo que ya saben para dar nueva información (relevancia) y que evita explicaciones oscuras o terminología compleja (modalidad).
Para muestra un botón: está pensada para estudiantes italófonos de niveles A1 a B2+, ajustada a las dificultades, con llamadas de atención miradas y precisas, con boxes contrastivos y escrita en italiano (para que leerla no sea complejo) pero combinando la terminología española e italiana (para que luego el estudiante, en futuro, pueda consultar gramáticas en español).
Este el intento de los autores, entre los que me encuentro, junto a Giorgia Delvecchio y Ángel de la Torre.
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